ENTRE
MI HIJO Y YO, LA LUNA
El 12 de octubre de 1972, un grupo de jóvenes jugadores de
rugby del colegio Old Christians, de Montevideo, partió en gira deportiva hacia
Chile. El avión, sorprendido por una tempestad, perdió todo contacto radial y
cayó en la cordillera de los Andes. Carlitos Miguel, uno de esos jóvenes, era
hijo del pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró.Cuando supo la noticia, Páez se
trasladó de inmediato al lugar de la tragedia y se sumó al operativo de
búsqueda y rescate organizado por el gobierno chileno. A pesar de haber
realizado sostenidos esfuerzos, luego de ocho días sin novedades se detuvieron
las expediciones para hallar a los accidentados. Páez Vilaró no se dio por
reclutó voluntarios, consultó videntes, parapsicólogos, rabdomantes, y se
internó en la montaña en una búsqueda desesperada de su hijo. A tres meses de
ocurrido el accidente, su perseverancia dio ante la incredulidad y el estupor
general, fueron hallados 16 sobrevivientes de la tragedia.Carlitos Miguel
estaba entre ellos.
Editorial : PLANETA
Idioma : Español